Me pasó como siempre me pasa.
Empiezo a realizarle preguntas a otros y termino respondiéndome sola. Pido consejo y termino yo dándome el consejo. Eso me hace pensar que todas las respuestas y demases se encuentran en mí, pero no obstante, necesito tener a alguien enfrente que me vaya guiando en el camino de la certeza y las respuestas.

Pues bien, el otro día entendí aquello. Desde años me sucede pero esa vez más que nunca me sirvió para darme cuenta de mucho. Una amiga de la universidad insistía en hacerme entrar en razón, yo me resistía, ella intentaba hasta que lo logró... pero más que hacerme entrar en razón logró cosas aún mejores: logró que yo encontrara aquella respuesta que hace tanto tiempo buscaba con impetuosa urgencia y que claramente, me haría cambiar de mentalidad o como diría mi amiga, entrar en razón y cambiar el curso de las cosas.
Descubrí por ejemplo, que soy demasiado apegada a TODO, desde el objeto más imprescindible hasta personas, sentimientos y recuerdos. Soy mucho de preservar, de acumular... al buen chileno, soy cachurera. No corto lazos, no dejo ir y eso mismo no me deja continuar.
También descubrí que ese apego que le tengo a ciertas personas que han tenido relevancia en mi corta vida, se debe a un anhelo tan simple pero tan difícil a la vez, que eso explica porque sigo dándole oportunidades a esa gente para que logre cumplir mi propósito, obviamente tácito (no voy a andar gritando a los 4 vientos lo que deseo, son cosas que se descubren) e inevitablemente, termino sufriendo empecinada en que esa persona sí hará realidad mi sueño, cuando en realidad nunca sucede.
Luego de esa charla con mi amiga, donde terminé recitándole ininterrumpidamente mi serie de deducciones acerca de porqué me pasaba lo que me pasaba, como que después capté la importancia de ese hecho: ENCONTRE UNA RESPUESTA! Todo estuvo en mí y nunca me di cuenta. Ahora que entiendo todo siento que estoy actuando con más certeza y sutileza; dejé de pensar, sentir y hacer estupideces. Logré erradicar la mala onda y cada día le doy a mi vida un pequeño girito para avanzar. Trato de ver lo otro como pasado, ya no me afectan tanto las cosas; me estoy deshaciendo de cosas viejas y sin sentido, partiendo por algo tan mínimo como ordenar cajones o borrar archivos del PC hasta llegar a lo más profundo de mi ello para así hacer de tamiz y conservar solo lo bueno.
Lo malo y lo inútil está OUT.
Nunca es tarde para reivindicarse, pero por Dios que manera de hacer mal las cosas, obvio, todo radica en el desconocimiento. ¡Cómo cambian las cosas con una respueta! Aunque claramente, hay excepciones. Hay cosas que no tienen ni nunca tendrán explicación. Solo pasan y ya.
Mejor tomémonos la vida con Andina un ratito y seamos felices.
"Si el príncipe azul no existe...
no queda más que elegir al sapo menos malo"