Voy a crecer, lo sé.
Tengo toda la fe que el reloj biológico se encargará de darme la sabiduría de vida que me ha de faltar. También, me he convencido de que quién me quiera querer me debe aceptar como soy y hacerme crecer, no criticarme... eso es signo de rendición.
Sorry al que no le guste, pero los míos me quieren así, como una cabra chica, cambiante y loca sin remedio.
Ya habrá tiempo para reconciliarme con mi cerebro y mis acciones... mientras tanto, tomo decisiones en pro de una mujer con alma de niña.-

