Lunático (algo digno de mi persona).
Es la única palabra que encontré para tratar de graficar lo que está sucediendo en este instante. Quizá fue algo inconsciente comenzar a escuchar canciones que hace años no escuchaba, dejando un poco la volá metalera (musicalmente hablando) que he llevado estos últimos tiempos y volver a mis raíces rockeras pero con ese toque más depresivo.
Luego, recordé la fecha: 13 de Diciembre de 2008. Yo sé que en mi mente el día que le sigue al de hoy lo tengo muy presente en todos los planos mentales por una razón más que obvia, pero no me esperaba que hablando del pasado fuera a recordarlo con esas canciones las cuales sé la letra de memoria y me dejan un nudo en la garganta, evocando aquellos días en que era más sensible que de costumbre y solía llorar mezclando la emoción propia con la musical, tomando la música a modo de catarsis personal. Algo muy relacionado con el síndrome de Tánatos, en el cual uno tiende a escuchar música triste cuando se siente triste (algo que no contribuye mucho a la superación del estado emocional) lo cual experimento siempre.
Respecto a eso, tengo mi teoría del porqué me volví tan ruda para escuchar música (ya que escuchar metal se supone es ser ruda). Encontré que las canciones que tenían un fuerte contenido de guitarras eléctricas con riffs enloquecedores, bajos cautivantes y baterías descontroladas que te hacían mover la cabeza agitando el pelo junto con el signo característico del metal en las manos, lograban en mí que no trajera a la mente sentimientos tristes ni que recordara cosas que me harían mal. Por lo tanto, para mí esta música es mi vía de escape, mi droga musical. [ Una droga que te enloquece ]
Claramente, me sigue gustando la música más piola y media tristona, esa música a la que se le llama altenativa; y la sigo escuchando, ya que también hay momentos en que me baja la melancolía y las melodías y las letras me ayudan a traer los momentos down más rápido. Es otro efecto de esta droga. [ Una droga que te deprime ]
Cuando llega un punto en que estás viviendo cualquier experiencia, y en ese instante sientes que hay una canción que viene ad-hoc al momento o viceversa, al acordarte de un momento puntual pasado, como que inmediatamente le adaptas una canción a modo de soundtrack, con una letra que va casi narrando lo que vas recordando. [ Una droga que te hace alucinar ]
También tiene un lado bueno esta droga. Tiene la capacidad de alegrarme inmediatamente cuando la escucho, música tipo reggaeton, cumbia, salsa o cuaquier cosa bailable, que me hace salirme de lo normal y comenzar a disfrutar sin control. [ Una droga que te alegra ]
Finalmente, están las canciones que de solo escucharlas te calman o te transportan a un mundo donde no hay nada que te perturbe y todo es calma, paz y amor. [ Una droga que relaja ]
Es la única palabra que encontré para tratar de graficar lo que está sucediendo en este instante. Quizá fue algo inconsciente comenzar a escuchar canciones que hace años no escuchaba, dejando un poco la volá metalera (musicalmente hablando) que he llevado estos últimos tiempos y volver a mis raíces rockeras pero con ese toque más depresivo.
Luego, recordé la fecha: 13 de Diciembre de 2008. Yo sé que en mi mente el día que le sigue al de hoy lo tengo muy presente en todos los planos mentales por una razón más que obvia, pero no me esperaba que hablando del pasado fuera a recordarlo con esas canciones las cuales sé la letra de memoria y me dejan un nudo en la garganta, evocando aquellos días en que era más sensible que de costumbre y solía llorar mezclando la emoción propia con la musical, tomando la música a modo de catarsis personal. Algo muy relacionado con el síndrome de Tánatos, en el cual uno tiende a escuchar música triste cuando se siente triste (algo que no contribuye mucho a la superación del estado emocional) lo cual experimento siempre.
Respecto a eso, tengo mi teoría del porqué me volví tan ruda para escuchar música (ya que escuchar metal se supone es ser ruda). Encontré que las canciones que tenían un fuerte contenido de guitarras eléctricas con riffs enloquecedores, bajos cautivantes y baterías descontroladas que te hacían mover la cabeza agitando el pelo junto con el signo característico del metal en las manos, lograban en mí que no trajera a la mente sentimientos tristes ni que recordara cosas que me harían mal. Por lo tanto, para mí esta música es mi vía de escape, mi droga musical. [ Una droga que te enloquece ]
Claramente, me sigue gustando la música más piola y media tristona, esa música a la que se le llama altenativa; y la sigo escuchando, ya que también hay momentos en que me baja la melancolía y las melodías y las letras me ayudan a traer los momentos down más rápido. Es otro efecto de esta droga. [ Una droga que te deprime ]
Cuando llega un punto en que estás viviendo cualquier experiencia, y en ese instante sientes que hay una canción que viene ad-hoc al momento o viceversa, al acordarte de un momento puntual pasado, como que inmediatamente le adaptas una canción a modo de soundtrack, con una letra que va casi narrando lo que vas recordando. [ Una droga que te hace alucinar ]
También tiene un lado bueno esta droga. Tiene la capacidad de alegrarme inmediatamente cuando la escucho, música tipo reggaeton, cumbia, salsa o cuaquier cosa bailable, que me hace salirme de lo normal y comenzar a disfrutar sin control. [ Una droga que te alegra ]
Finalmente, están las canciones que de solo escucharlas te calman o te transportan a un mundo donde no hay nada que te perturbe y todo es calma, paz y amor. [ Una droga que relaja ]

Otro punto destacable y que me he planteado constantemente a causa de lo de hoy es que uno hereda sus gustos musicales, es una forma de [ tráfico musical ]. A un amigo le gusta un "grupo x", lo escuchas y también te gusta, te lo pegó. La persona que te gusta escucha tal música, comienzas a escucharla y curiosamente al hacerlo te acuerdas de esta persona y te comienza a gustar ese grupo o esa canción y ya ves, te lo pegó. Incluso, la tele te muestra un tema nuevo, te gusta y ya ves, te lo pegó.
Debo decir que a modo personal, esta teoría me la planteé en base a experiencias propias (disculpen la autorreferencia) y a modo de conclusión, creo que por eso me gusta TODO TIPO de música, y con gusto me considero adicta a esta droga tan especial. Puedo vivir sin tele, sin PC pero nunca sin música en mis oídos. Claramente confirmé todo esto hoy, influenciada por el ambiente previo de cierre de ciclo.
Lo admito, soy melómana.
1 comentario:
Aaaaaaaaaaaa, como que te desviaste un poco del tema inicial, jajajaja; pero entiendo que sólo yo entendí de qué se trataba, y que precisamente, no es para publicarlo así como así, ya que tiende a ser algo personal.
Respecto a tus puntos planteados, estoy de acuerdo y en desacuerdo. Esa teoría pseudo-formal sobre la música si si si, está bien, pero agregale la Cueca xDDDDD es buena para subir el ánimo, sobretodo el sonsonete agudo de algunos huasos enyeguecidos.
En lo que refiere a eso del Trafico Musical no estoy muy de acuerdo xDDDD, ya que llevo oyendo algún tiempo largo música Docta (conocida como música clásica) y no he logrado pegarsela a ningún amigo ni amiga xDDDDD... pero bueh! lo entiendo, soy un viejo ql! xD
Considerate Melomana junto a toda la juventud, la diferebcia radica en el gusto. Y no expreses, por favor, que oyes música romántica como si fuese un pecado =S no se porque se ha dado de que la música lenta es "mamona"... pareciera ser obligatorio tener que estar conectado a la parte activa de la música.
Bueh!, eso sería
Después de un año tras los sucesos, y después de haberme enterado de "casi" todo... me parece que está en buen camino. Algo debo reconocer: la mujer tiene mas memoria que el hombre!
=D
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