lunes, 28 de marzo de 2011

Una llamada del Más Allá

El viernes pasado, en el Asado mechón, me llamó. Por teléfono. No recuerdo a qué hora fue.

Conversamos unos minutos. Quería saber si estaba sola, si me encontraba bien y que me buscaban. Dentro de mi estado y el shock de ver la llamada en la pantalla, le contesté que sí, estaba sola sentada en una banca esperando a unas amigas, pero bien... solo un poco mareada, pero nada que no hubiera sentido antes.
Colgó.
Lo mensajeo de vuelta dándole las gracias por la preocupación.
Lloré.
(Laguna mental)

Al rato, vuelve a llamar. No recuerdo bien qué me dijo. Solo sé que hablamos de volver a conversar, en la "buena onda". Ya se había ido, no podíamos hablar ahora. Quizás después. Risas.
Colgó.
Lo mensajeo de vuelta diciéndole que "volví".
Lloré.
(Laguna mental)

Estoy sentada rodeada de mis amigos. Vuelve a llamar. No le contesto yo porque otra persona me quita (o yo pido que me quiten) el teléfono y contesta por mi. Escucho malas palabras.
Le cuelgan.
Me mensajea decepcionado de haberse preocupado por mí.
Lo llamo y mensajeo diciéndole que mejor hablemos después, y que lamento mucho lo que pasó.

(Laguna mental)

Ayer chateamos. El me habló luego de que le dejé un mensaje no conectado en Messenger.
Arreglamos el tema y quedamos "en buena" (se supone). Creeré en sus buenas intenciones.
Además, no puedo negar el beneficio de la duda, pues yo no me acuerdo bien de todo.


El trasfondo de esta historia es que no entendía porqué había llorado, si conscientemente esto ya está superado y no lo hubiera hecho. ¿Porqué llamarme y preocuparse por mí si hace casi 2 años nos quitamos el habla y ya ni siquiera nos miramos a la cara?

Pero ahora lo entendí:
"Hace casi 2 años, en esta misma fiesta, nos llamamos y mensajeamos por primera vez. Los dos muy ebrios sin saber qué nos estaba pasando. Sin controlar lo que sentíamos uno por el otro.
Ese día lloré de rabia e incertidumbre.
En esos tiempos, tenía la costumbre de llamarme cada vez que se iba de una fiesta, estuviera o no en ella, para saber cómo estaba y para hacerme reír... y rabiar también (como tanto le gustaba)."
Fue la nostalgia del contexto de la llamada... el déjà vu.

Aunque ya no siento cosas por este ser, parece que aún tiene la capacidad de remover sentimientos desde lo más profundo.-